Opiniones sobre un mundo en crisis

¡Ya basta!

Estamos destruyendo la educación en nuestro país. No me refiero al sistema educativo que se defiende lo mejor que puede de la improvisación y la mala gestión política, estoy hablando de la EDUCACIÓN. Esa que hace que nos saludemos, que nos tratemos con respeto, que nos permite ser diferentes sin por ello creernos mejores, la educación que nos lleva a respetar a los ancianos, a no sentirnos superiores por haber nacido en un determinado sitio o con un determinado sexo o por nuestras preferencias sexuales. Hablo de la educación que nos permite disfrutar del arte y la cultura, la que nos permite desarrollar el sentido crítico, la que se avergüenza de los abusos  de los más fuertes sobre los más débiles.

Esa educación que está desapareciendo no depende de la escuela, depende de todos: gobiernos, políticos, medios de comunicación, jueces, padres, vecinos, maestros, …. de TODOS.

Y para cambiar la situación tenemos que actuar entre todos, especialmente quien tiene más poder: políticos y medios de comunicación.

El 9 de mayo hay una huelga por la educación pública, como a todo trabajador me preocupa las condiciones laborales, pero por lo que merece la pena luchar sin duda ninguna es por la EDUCACIÓN.

¿Hay alguien más que le preocupe de verdad? ¿Qué vas a hacer al respecto?

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En este país llamado España, a nadie le interesa la educación. Interesa el beneficio partidista que se pueda obtener de ella, les importa tener a los niños a buen recaudo, en sitio seguro, a ser posible con buenos resultados, les interesa las calificaciones, no lo que aprenden. Si no saben expresarse con un mínimo de corrección, si no entienden un texto sencillo, les da igual siempre que le hayan puesto buena nota en la materia correspondiente. En realidad mientras más incultos más manipulables, mejor para el poder.

A las administraciones públicas le interesa únicamente como publicidad para obtener votos, para ello realizan numerosos planes y programas de dudosa eficacia, en los que se emplea dinero público que se escamotea no sustituyendo a profesores de baja, recortando en becas o gastos de funcionamiento de los centros. Por otro lado se presta a buenos negocios al dedicar mucho dinero a inversiones en infraestructuras, materiales didácticos (no siempre solicitados por los centro), regalar a los votantes productos como ordenadores, tablets, etc. Cosas prescindibles, aunque puedan tener cierta utilidad, cuando están cubiertos otros aspectos fundamentales que hoy por hoy no lo están.

Mientras sea un arma política la educación irá a la deriva.

La hinchada política

La forma de hacer política y de sentirla ha cambiado en los últimos años. Cada vez más los votantes, simpatizantes, afiliados y dirigentes de los partidos políticos se comportan como si de fútbol se tratara:

Cada uno con sus colores “hasta la muerte” . Los debates en cualquier ámbito se limitan a repetir una y otra vez las mismas argumentaciones del “líder” del partido, sin analizarla.

Se ha olvidado el análisis de ventajas, inconvenientes, alternativas, para centrarse en la repetición machacona de eslóganes y frases publicitarias para “vender” la imagen del partido. LLegándose, a veces, a situaciones esperpénticas en las que un dirigente o un tertuliano defienden con ardor una postura, hasta que su “líder” dictamina en otro sentido y pasan a defender, con mayor fuerza si cabe, la postura contraria a la que antes defendían. Si alguien les hace ver su contradicción, está claro: los periodistas transmitieron mal su mensaje.

Con este sistema llevan tiempo pervirtiendo la democracia e intentando llevarnos al escepticismo y la desesperanza.

Sólo la acción consciente, racional y conjunta de una mayoría de ciudadanos puede cambiar las cosas. Actuando democráticamente, racionalmente y con esperanza. Participando activamente en lo común, que es la política auténtica y no el sustitutivo que tenemos ahora.

 

 

 

Convivencia

El origen de España está en la unión de los dos principales reinos de la península: Castilla y León y el reino de Aragón (que incluía el Principat de Catalunya). Posteriormente se unieron más territorios por distintos medios.

A lo largo de todo este tiempo de convivencia los poderosos han tratado los distintos territorios y los pueblos a su conveniencia, con etapas mejores y peores. Pero en general ha sido patente el mal gobierno de las Españas.

Mal gobierno que sufrieron los distintos pueblos, la gente con menos medios en mayor medida y la propia España.

Frente al mal gobierno se usaba el chivo expiatorio del enemigo exterior, y se azuzaba el odio contra todo lo que era distinto, tanto dentro como fuera de España. Lo cual creó guerras y tensiones en nuestro propio suelo y en el exterior.

Alguno de los últimos presidentes de gobierno ha sembrado la discordia, la desconfianza, e incluso el odio, frente a sus adversarios políticos y frente a Cataluña, para sacar ventaja política. Al mismo tiempo que desde Cataluña se hacía una política de victimismo, echando la culpa de todo lo que iba mal a “Madrid” como referencia del poder español.

Pero la eventual ruptura de la convivencia no supondrá en ningún caso un cambio sustancial de la situación actual. Las grandes multinacionales, las grandes fortunas seguirán imponiendo su ley, ya sea en un estado con mayor o menor extensión, los poderosos seguirán aprovechándose del resto del mundo formen parte del país que sea. Ellos crean las crisis, sacan provecho y siguen adelante sin mirar la miseria y el dolor que dejan atrás y eso es así en una Cataluña integrada en España y seguiría así en una Cataluña independiente.

Eso sí, siempre será más fácil dominar un estado débil , da igual que lo sea por su tamaño, por la debilidad de sus estructuras, por la desunión del pueblo o por el mal gobierno de sus políticos.

No hay un problema de convivencia entre “España” y Cataluña, hay una utilización partidaria de la desesperación y la desilusión de las personas hacia los políticos y el estado actual, por eso algunos quieren un nuevo estado, aunque curiosamente sea organizado y gestionado por los mismos que los han llevado a la situación actual.

Como suelen hacer los poderosos se aprovechan de lo mal que lo han hecho para proponer soluciones de las que puedan obtener más ventajas, sin importales las consecuencias para el resto de la humanidad.

 

Inevitable

La situación económica, política y social es muy preocupante. Un cambio drástico de nuestra forma de vida, de nuestro modo de ver el mundo es inevitable.

Podemos seguir como hasta ahora con “retoques”, con componendas que nos permitan aguantar un poco más. Pero ese camino lleva al desastre, desastre para el planeta, degradación de las personas que pierden sus características humanas y se cosifican.

También existe la posibilidad del cambio de sistema, de un cambio total en nuestra forma de ver el mundo, de sentir, de vivir.

Los cambios siempre se basan en ideas más o menos generales, en personas que difunden y lideran esas ideas y en la voluntad y decisión del pueblo, no de todo el mundo, pero sí es necesaria una minoría suficientemente amplia que desborde y arrastre al resto para que se adapten a una nueva situación.

Un mundo basado en las personas y en el respeto por el planeta y por todos los seres vivo.

Muy interesante es el libro del filósofo Jordi Pigem que explica en la siguiente entrevista de “Para todos la 2

http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-entrevista-jordi-pigem-filosofo/1724592/

Mientras se constituyen comisiones, grupos de enlace y coordinación, se designan fiscales especiales, se dotan de policías, mossos d’esquadra, etc. por espionaje “de y entre” políticos, no se tiene ni la más mínima respuesta frente al robo y el engaño de muchos dirigentes políticos. Frente a la corrupción que afecta a las organizaciones de partidos, comunidades autónomas, ayuntamientos, gobierno, empresarios,…

Si terrible es la existencia de una corrupción generalizada, la ausencia de una respuesta contundente (como saben hacer cuando ellos son los afectados ) es totalmente repugnante.

Lo penoso es que refleja el estado de una sociedad que nunca ha visto con malos ojos la corrupción, desde facturar sin iva, a disfrutar becas inmerecidas, “colocar” a amigos y familiares, y un larguísimo etcétera.

Nunca nos hemos caracterizado por el respeto hacia lo público y se ha visto como algo normal lo que no debería serlo. Con esta situación de partida, con un gran crecimiento económico y con la inexistencia de valores morales, la corrupción ha llegado a sus niveles más altos.

Lo que en otros países supondría numerosas dimisiones, e incluso, adelanto electoral, aquí se queda en declaraciones que acaban en nada, en comparecencias sin preguntas, en acusaciones de “y tú más”. Cualquier cosa que no suponga cambiar nada, se trata de distraer a la gente para que todo siga igual.

La regeneración moral y económica de la sociedad española debe afectar a TODOS, pero los que ocupan puestos destacados deberían ser los primeros en dar ejemplo.

Sólo la presión social y mediática obligará a cambiar a los que tienen el poder, no sólo político, sino, sobre todo económico.

Falsos patriotas

En tiempos de crisis se acentúan las características de las sociedades y las personas.  Mientras en algunos aumenta la solidaridad y la concienciación social, en otros se multiplica la insolidaridad y el egoismo, cuando eso ocurre en un territorio concreto se le llama “nacionalismo”.

Crece el nacionalismo en los distintos países de Europa, crece el nacionalismos en regiones históricas, como muestra de la irreflexión y el egoismo de una sociedad. Nadie ni nada es mejor por ser de un lugar concreto, ni por tener un “status político” de independencia “formal”.

Encabezando esos movimientos nacionalistas nos encontramos con lo peor de cada casa, las personas con menos escrúpulos y cuya “patria” son sus bolsillos. Sólo hay que ver cómo tratan a su “amado” país, esquilmándolo, conduciéndolo por donde haga falta (para conseguir sus espúrios objetivos), sin miedo a las consecuencias (que pagarán otros), todo por tener y mantener su poder.

Esos falsos patriotas nos quieren hacer olvidar que el verdadero amor a un país se demuestra facilitando las mejores condiciones de vida a sus habitantes, actuando respetuosamente, ejerciendo la responsabilidad, pensando a largo plazo.

Los verdaderos patriotas pagan sus impuestos (NO los evaden, NI piden tratos de privilegio), NO encubren y potencian la corrupción, invierten en su país y luchan por los derechos de sus conciudadanos, aún a costa de sus intereses personales, luchan y se movilizan cuando ven que sus gobernantes llevan al país hacia el precipicio moral y económico.

Los auténticos patriotar recuerdan que somos un único pueblo con un sólo planeta en el que habitar, que todo lo que pasa en el mundo nos afecta.

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